
El deshielo prohibido ante la álgida brisa de tu aliento
pidiendo el calor que no concede traer el viento,
y aceptando la victoria innegable del ayer
reconociendo que el sueño se debe perder.
Desgarrando la ilusión de tenerte al lado
pidiendo el clístel que será siempre negado,
el olvido declara su infinito aplazamiento
y el amor ya no contempla su advenimiento.
La esperanza perdida se hace presente
para recordar que volará eternamente,
en cada lágrima perderá razón
hasta quebrar este gélido corazón.