
Las letras perdidas, huyeron detrás de los sueños,
de mi alma ausente o quizás detrás de tí.
Todos faltan tanto que duele mirar la hoja en blanco,
duele la noche en silencio y la soledad de complemento.
Mi musa agonizante súplica amor, pide a gritos un anhelo,
algún recuerdo de vida, alguna inspiración.
Tal vez a la culpa de haberlo permitido
deba sumar el habirla aniquilado.
Etiquetas: Musa ausente
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